Los estudiantes ya viven en 2025, pero muchas instituciones siguen operando como si estuviéramos una década atrás. En este artículo exploro la creciente brecha entre cómo aprenden los alumnos y cómo responden las estructuras educativas, y propongo cinco movimientos clave para que escuelas y universidades puedan acompañar, no perseguir, el futuro que ya llegó a las aulas.
Los estudiantes ya viven en 2025, pero muchas instituciones siguen operando como si estuviéramos una década atrás. En este artículo exploro la creciente brecha entre cómo aprenden los alumnos y cómo responden las estructuras educativas, y propongo cinco movimientos clave para que escuelas y universidades puedan acompañar, no perseguir, el futuro que ya llegó a las aulas.